El Sistema del Eneagrama

El sistema del Eneagrama de los tipos de personalidad describe nueve tipos de personalidad distintos y las relaciones e interconexiones entre ellos. Cada tipo se caracteriza por hábitos específicos de atención. La conciencia del propio tipo provee una gran cantidad de información acerca de los patrones inconscientes y automáticos de pensar, sentir y comportarse. El conocimiento de los nueve tipos también puede inspirar un mayor entendimiento de las diferencias entre personas con diferentes visiones del mundo e incluso opuestas. Entender el mapa subyacente de las propias tendencias habituales puede formar la base del crecimiento personal y el aumento de la compasión por los demás.

El Eneagrama

Significa “dibujo de nueve” y proviene de dos palabras griegas: enea que significa “nueve” y grama que significa “dibujo” o “figura”.

Los Nueve Tipos de Personalidad

Tipo Uno

Siendo un tipo del centro del cuerpo, la atención de los UNO se dirige a apreciar la excelencia y la elegancia en cualquier cosa, como en una forma, en una partitura musical, en una obra de arte o un discurso; a captar y corregir errores; a identificar y adherir niveles de perfección en el pensamiento, sentimiento y conducta; a actuar de acuerdo a lo que está bien o mal y a juzgar y a criticarse a sí mismo y los demás.

El funcionamiento defensivo del tipo UNO se basa en la internalización de una juzgadora y crítica voz parental. Esta voz está diseñada para advertir y corregir el propio comportamiento antes de que sea punible.

Rasgos principales: un fuerte crítico interno; una tendencia a criticar o juzgar a los demás; una preocupación por la ética y la conducta correcta; y la adhesión a reglas y normas. También tienden a ser perfeccionistas e idealistas.

Fortalezas: los UNO suelen ser fiables, analíticos y morales. A menudo demuestran integridad (la adhesión coherente a un conjunto de valores) y el deseo de mejorar las cosas para el bien de todos.

Desafíos para los UNO podrían ser: ocuparse de su propia ira; gerenciar su perfeccionismo; procurar no ser demasiado crítico de sí mismo y de otros.

Tipo Dos

Siendo un tipo del centro del corazón, la atención de los DOS se dirige a: las relaciones interpersonales y a prestar atención a gente significativa o importante; a dar a los demás y a obtener aprobación.

El funcionamiento defensivo del tipo DOS se basa en dar y en mantener conexiones con personas significativas en un esfuerzo por obtener satisfacción (a menudo inconscientemente) a sus propias necesidades. A temprana edad, la mayoría de los DOS experimentó no tener sus necesidades satisfechas, sobre todo sus necesidades emocionales.

Rasgos principales: optimistas y alegres se enorgullecen de saber intuitivamente lo que otros necesitan, a menudo creyendo saber qué es mejor para ellos que los mismos interesados. Sin embargo, este enfoque hacia fuera y hacia otros puede enmascarar una menor confianza en un sí mismo interior. Los DOS a menudo tienen dificultades para identificar sus propias necesidades o directamente lograr que sean satisfechas. Suelen ser empáticos, amigables y dadores y, sin embargo, pueden resentirse si su generosidad no es apreciada o correspondida.

Fortalezas: los DOS generalmente hacen amigos con facilidad, son considerados, atentos y amantes de la diversión y también tienden a ser competentes e impulsados.

Desafíos: a menudo podrían descuidar sus propias necesidades, tratar de orquestar indirectamente el comportamiento de otras personas y podrían tener miedo a la intimidad real con otros.

Tipo Tres

Siendo un tipo del centro del corazón, la atención de los TRES se dirige a: fijar metas y a alcanzar a sus objetivos; hacia el éxito; a crear la imagen adecuada a los ojos de los demás y a hacer en lugar de ser. El TRES es el que típicamente se identifica con su personaje. Por lo tanto, a menudo cree erróneamente ser su fachada. Aunque todos los tipos hasta cierto punto hacen lo mismo, el carácter del TRES se forma alrededor de esta identificación errónea con una imagen deseada.

El funcionamiento defensivo del tipo TRES se basa en repetir la experiencia temprana de haber sido valorado por lo que hacía y no por quién era. De manera que su alto desempeño y logro de objetivos están orientados a obtener la aprobación y el respeto de los demás. Como los sentimientos pueden interferir en el rendimiento o en el logro, eso les preocupa a tal punto que a veces pueden no ser conscientes del hecho de que se adormecen a sus propias emociones.

Rasgos principales: un énfasis excesivo en el trabajo y las tareas, la preocupación por la imagen y la aprobación de los demás y una lucha competitiva por el estatus y el reconocimiento.

Fortalezas: los TRES suelen ser laboriosos, enérgicos y atractivos.

Desafíos: podrían ser adictos al trabajo, no ser conscientes de sus verdaderos sentimientos e incapaces de reducir la velocidad y simplemente ser.

Tipo Cuatro

Siendo un tipo del centro del corazón, la atención de los CUATRO se dirige a: lo que falta y se desea; a lo que se perdió; a las emociones; al drama y al anhelo de lo ideal y distante –por ende, la sensación de que el corazón está roto o dañado de alguna manera–.

El funcionamiento defensivo del tipo CUATRO gira en torno a centrarse en lo que falta o se perdió, como una forma de evitar sentimientos relacionados con la esperanza de una conexión ideal imposible. Se focaliza en lo distante, especial y deseado, con cierta aversión a lo ordinario, lo mundano y la realidad cotidiana de lo que simplemente es.

Rasgos principales: un típico deseo de sentirse especial o único; preocupación por la autenticidad; preocupación por la búsqueda de la forma ideal de amor o conexión; y cierto placer en el hábito del anhelo y la melancolía. A diferencia de otros tipos, los CUATRO tienden a sentirse cómodos con las emociones y son sensibles al tono emocional de las situaciones y de las relaciones.

Fortalezas: los CUATRO suelen ser fuertemente emocionales, auténticos, artísticos y sensibles.

Desafíos: podrían sentir que tienen derechos especiales por «ser especiales”; tender a ser dramáticos; sentirse insatisfechos en las relaciones y deprimidos.

Tipo Cinco

Siendo un tipo del centro de la cabeza, la atención del los CINCO se dirige a: acumular conocimiento y sabiduría (similar al símbolo de la lechuza), a pensar y a observar; a proteger sus recursos internos y a estar en guardia frente a intrusiones desde el exterior. Por lo general, se sintieron descuidados o invadidos a temprana edad.

El funcionamiento defensivo del tipo CINCO gira en torno encerrarse en sí mismo y a la creación de límites para proteger sus recursos internos y evitar intrusivas demandas emocionales y de energía.

Rasgos principales: Los CINCO describen experimentar interiormente una sensación de escasez o de falta, sobre todo de tiempo y energía. Por lo general sienten una fuerte necesidad de acumular estos recursos y pueden llegar a resentirse cuando otros amenazan con imponer demandas, sobre todo emocionales. Los CINCO tienden a ser individuos instruidos, emocionalmente desapegados, analíticos y observadores objetivos.

Fortalezas: suelen ser objetivos, calmos ante una crisis, bien informados y analíticos.

Desafíos: podrían volverse demasiado desprendidos emocionalmente, su sentido de carencia interna puede conducirlos a distanciarse de otros, crear límites excesivos y quedar fijados a la ilusión de que la energía es limitada y debe ser sobreprotegida.

Tipo Seis

Siendo un tipo del centro de la cabeza, la atención de los SEIS se dirige a: cuestionar y dudar; a la exploración de su entorno en busca de signos de amenaza y peligro; a la búsqueda de la prueba que confirme su sentido interno de amenaza, y a la creación de escenarios con los peores casos (a fin de estar preparado o en guardia).

Funcionamiento defensivo del tipo SEIS: por lo general, los SEIS crecieron con figuras de autoridad que creían poco fiables o impredecible, y sintieron que tenían que estar atentos para sobrevivir. En consecuencia, han desarrollado una gran habilidad para sentir el peligro. Hay dos versiones de SEIS: fóbicos y contra-fóbicos. Los SEIS fóbicos son activamente miedosos, a menudo se retiran para sentirse seguros, pero permanecen vigilantes. Los SEIS contra-fóbicos pueden no ser conscientes de su miedo (a pesar de que aún esté presente en su interior), y automáticamente moverse a confrontar con las amenazas percibidas o problemas, como una forma de demostrar que no tienen miedo. En realidad, las reacciones tanto fóbicas como contra-fóbicas se pueden ver en la mayoría de los SEIS, aunque cada individuo SEIS tenderá a gravitar hacia un extremo u otro del continuo fóbico / contra-fóbico.

Rasgos principales: La mayoría de los SEIS tienen una relación compleja con la autoridad. Quieren que la figura de autoridad los proteja, mientras que al mismo tiempo dudan de la disposición o capacidad que ésta tenga para hacerlo. Podrían también ser miedosos y ansiosos (fóbicos), o desafiantes y rebeldes (contra-fóbicos). Los SEIS tienden a sospechar de las intenciones de la gente, y su preocupación por lo que pudiera salir mal en distintas situaciones puede dar lugar a dilaciones. También pueden ser buenos solucionadores de problemas y partidarios leales.

Fortalezas: son a menudo intuitivos, leales, analíticos y tienen la capacidad de desafiar a la autoridad (contra-fóbicos) o ver a través de falsas pretensiones.

Desafíos: podrían volverse demasiado suspicaces o paranoicos; proyectar sus propios pensamientos, sentimientos y motivaciones a los demás; a menudo podrían experimentar problemas con la confianza y tender a atascarse en un estado de duda o de cuestionamiento excesivo.

Tipo Siete

Siendo un tipo del centro de la cabeza, la atención de los SIETE se dirige a: las opciones y posibilidades; a la búsqueda de placer; evitar el dolor y el malestar. Sus mentes suelen cambiar rápidamente de idea en idea, similar a los brazos de un mono moviéndose de una rama a otra en rápida sucesión. Les gusta mantener su estado de ánimo optimista y por lo tanto se involucran en elaboradas planificaciones futuras, en interacciones lúdicas y en actividades divertidas. Normalmente tienen muchos intereses y mucha imaginación.

Funcionamiento defensivo del tipo SIETE: se centra en evitar el miedo y otras experiencias negativas. Esto lo hacen re-enmarcando lo que lo atemoriza, lo negativo o lo incómodo como algo positivo. También podrían dirigirse hacia la fuente del temor o del malestar con el fin seducirla esperando desarmarla.

Rasgos principales: veloces, amantes de la diversión, imaginativos, y con miedo al compromiso. A menudo se enamoran de su propio estilo de pensamiento asociativo, disfrutan de la aventura y de la estimulación, y creen en el sostén de un estado de ánimo positivo y en seguir adelante.

Fortalezas: son normalmente aventureros, divertidos, positivos, alegres y optimistas.

Desafíos: Podría ser difícil para muchos SIETE hacer y mantener compromisos o lidiar con el dolor: A menudo creen lo siguiente: ¿Por qué sentirse mal o sufrir cuando existe la opción de ser feliz? Muchos SIETE podrían tener dificultad para concentrarse o para hacer frente interacciones emocionalmente cargadas.

Tipo Ocho

Siendo un tipo del centro del cuerpo, la atención de los OCHO se dirige a: las cuestiones de poder y control; hacer que las cosas sucedan; proteger a los débiles; y a lucha contra la injusticia. Con una intensa, autoritaria y a veces explosiva energía, suelen estar listos para enfrentar cualquier desafío.

Funcionamiento defensivo del tipo OCHO: vivieron, a menudo, en entornos de combate donde la debilidad fue castigada y tuvieron que ser fuertes para sobrevivir. Como resultado, los OCHO tienden a liderar con una fuerte y potente auto-presentación y a ocultar o a negar su propia vulnerabilidad.

Rasgos principales: impulsivos, excesivos, dominantes y protectores de los demás. A menudo, pasan a la acción sin reflexionar demasiado los temas, expresan su enojo con más facilidad que los otros tipos y enfrentan situaciones con mayor facilidad que otros. Buscan la verdad, pero pueden confundir la realidad objetiva o la verdad con su propia realidad personal o creencias.

Fortalezas: fuertes, poderosos, dominantes, enérgicos e intensos.

Desafíos: podrían tener dificultad para contener su propia energía e ira, para dejar de ser controladores y para ser conscientes de sus propias vulnerabilidades.

Tipo Nueve

Siendo un tipo del centro del cuerpo, la atención de los NUEVE se dirige a: conectar con los demás, mantener la armonía, la paz y comodidad, y evitar los conflictos. Por lo general disfrutan de la sensación de facilidad, de la armonía y de la paz que experimentan en la naturaleza.

Funcionamiento defensivo del tipo NUEVE: Algunos describen su niñez como que se sintieron pasados por alto o ignorados y sintieron que tenían que estar de acuerdo con los deseos de los demás. Otros describen haber tenido una infancia placentera, casi sin conflictos familiares. En respuesta a estos entornos, aprendieron a identificarse con las posiciones de los demás –olvidando su propio punto de vista– y a coincidir para llevarse bien. Como resultado, los NUEVE pueden ver muchos puntos de vista diferentes, pueden tener dificultades para localizar a sus propias opiniones, deseos o agendas.

Rasgos principales: se mezclan con los otros energéticamente, adoptando el modo de sentir y las posiciones de los demás, perdiendo así contacto con su propia experiencia interna y prioridades. A pesar de ser uno de los tres tipos de ira (junto al 1 y 8), los NUEVE pueden estar muy fuera de contacto con su propia ira, pudiendo filtrarse ésta al modo de agresión pasiva, terquedad y resistencia pasiva. Por lo general, se centran más en los demás que en sí mismos.

Fortalezas: mediadores calificados, leales y firmes tanto como socios o como amigos. También son cálidos, comprensivos y bondadosos.

Desafíos: podrían tener dificultad para sentir y expresar la ira, para el manejo de conflictos, para saber qué quieren y diferenciar su propia experiencia de la de los demás en sus vidas.